Leer, enseñar y escribir son tres premisas fundamentales recomendadas en la doctrina islámica. Las revelaciones coránicas y las tradiciones proféticas instan al hombre a razonar y alcanzar el saber. A la vez, elogian y estimulan siempre la adquisición y transmisión del conocimiento, a tal punto que el aprendizaje es un deber religioso.

Las primeras generaciones de adeptos al Islam llevaban consigo estas premisas que produjeron una civilización que revolucionó las ciencias en sus múltiples campos. La medicina, biología y farmacia, la astronomía, la física, química y matemática, fueron cultivadas por los científicos musulmanes quienes seguían el camino señalado por el Islam, una íntima relación entre espiritualidad y el desarrollo de las ciencias.

De hecho, es el intelecto el gran obsequio otorgado por Dios a la especie humana. Sin embargo en la actualidad, la mayoría de la comunidad científica muestra indiferencia y, en algunos casos, hasta menosprecio por las cuestiones de fe, muchas veces tildándolas de leyendas.

Es por eso que las religiones monoteístas advierten que si el crecimiento científico y tecnológico no va acompañado de un crecimiento espiritual, muchas veces se puede atentar contra la propia naturaleza humana. Un ejemplo de esto es la creación de armas cada vez más sofisticadas y más mortíferas, que ponen en riesgo la vida de toda la creación. De hecho el Corán no es un libro de orden científico o técnico pero sorprendentemente se encuentran, en su sagrado contenido, hechos científicos coincidentes con recientes descubrimientos de la ciencia moderna.

El objetivo coránico es esencialmente enseñar una actitud ante la vida, es decir que no se puede pretender encontrar en él un tratado de ciencias ordenado y clasificado como se lo conoce hoy en día, menos aún con términos técnicos.

Existen muchos ejemplos, y en uno de ellos se da una noción acerca de la formación del universo y el ‘Big-Bang’: encontramos menciones coránicas en donde se presenta un resumen de los hechos que tuvieron que ver con este proceso. La teoría científica sostiene que el universo era un solo cuerpo, una sola masa separada luego a través de una explosión.

La teoría del ‘Big-Bang’ coincide exactamente con el origen de la creación mencionado en el Corán: “Ignoran acaso los no creyentes que el cielo y la tierra eran una sola masa que disgregamos, y creamos a todo ser vivo del agua” (Corán 21,30).

Otro ejemplo es el que explica la formación biológica del hombre —uno de los temas más relevantes abordados en el Corán— imposible de descubrir en aquella época de su redacción, en que inclusive se carecía, entre otros elementos de investigación, de microscopios y ecógrafos, capaces de llegar hasta lo más profundo de la material corporal.

Uno de los precursores de la microscopía fue uno de los primeros científicos en observar las células del esperma humano y pensó —equivocadamente— que el espermatozoide contenía un ser humano en miniatura que crecería cuando fuera depositado dentro del genital femenino.

Más de 1000 años antes, la revelación coránica daba la idea clara que la fecundación se producía en etapas dentro del vientre materno y a través de la unión del esperma y el óvulo, con el concepto de “gota mezclada”. A todos estos conocimientos amplios sobre muchas materias como la embriología, la botánica, la antropología y otros, los enunció el Corán hace más de 1.400 años, donde se invita también a conocer los fenómenos naturales. En la explicación e interpretación del Corán, a través de la palabra profética, se encuentra la exhortación a los hombres a seguir el camino del saber.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s