Artículo tercero:

 

La acreditación del intelecto y de la Revelación

 

Para adoptar las creencias y normas religiosas nosotros nos basamos en dos evidencias divinas que son: el intelecto y la Revelación.

La diferencia fundamental entre estos dos es que nosotros nos valemos de la Revelación en todos los ámbitos, mientras que solo nos valemos del intelecto en algunos ámbitos en particular.

Con “Revelación” nos referimos a nuestro Libro Celestial “El Sagrado Corán”, y a las narraciones cuyas cadenas de transmisión llegan al Mensajero de Dios (Que la bendición de ALLAH swt sea con él y su Ahlulbait).

En cuanto a las narraciones de los Imames de Ahl-ul Bait (los inmaculados de entre la familia del Profeta, con todos ellos sea la Paz), desde que las mismas se remontan al Mensajero de Dios (BP) y surgen de él, éstas, sumadas a las narraciones del noble Profeta (BP) conforman lo que se denomina sunnah (tradición del Profeta), y que representa una de las evidencias divinas.

Tanto el intelecto como la Revelación corroboran cada uno la condición de fehaciente del otro. Así, si bien demostramos a través del juicio categórico del intelecto la acreditación de la Revelación, a su vez ésta corrobora la acreditación del intelecto en los ámbitos que le son particulares.

El Sagrado Corán, en muchas oportunidades, nos refiere al juicio del intelecto, y exhorta a la gente a reflexionar y a discurrir intelectualmente sobre las maravillas de la Creación. Asimismo se vale del intelecto para demostrar los contenidos de su invocación, y no hay Libro celestial como el Sagrado Corán que respete el conocimiento racional (y las cuestiones que conllevan al mismo mediante el sano intelecto). El Corán contiene argumentos racionales en el campo de las creencias al punto que sobrepasan su enumeración.

Los Imames de Ahl-ul Bait (P) han hecho énfasis en la condición fehaciente del intelecto y de sus juicios en los ámbitos que le son pertinentes, de forma que el séptimo Imam Musa ibn Ya’far (P) lo ha considerado como una de las evidencias. Dice:

« إنّ لله على الناس حجّتين: حجّةً ظاهرةً وحجّةً باطنةً، فأمّا الظّاهرةُ فالرُّسل والاَنبياءُ والاَئمة، وأمّا الباطنةُ فالعُقول »

“Dios posee dos evidencias contra la gente: una es exterior y otra es interior. En cuanto a la exterior, la conforman los Enviados, Profetas e Imames; en cuanto a la interior, la conforman los intelectos”.[1]

[1] Usûl Al-Kâfî, t.1, p.16, hadîz 12.

 

  • Extraído del libro “La Doctrina del Islam Shi´ah (Manshure Aqaiede Imamiah)”, AiatuL-LAH Ya´far Subhani,
  • Traducción al Español:  Huyyatulislam Feisal Morhell

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