Uno de los versículos más bellos  del Sagrado Corán es el último del capítulo  Ale ‘Emran. Este mejora las relaciones y esfuma las discrepancias. Da una lección de perseverancia, paz, prosperidad y conciencia de parte de  ALLAH swt. Dice el Sagrado Corán (3:200):

يا أيها الذين آمنوا اصبروا وصابروا ورابطوا واتقوا اللـه لعلكم تفلحون ﴿آل عمران:٢٠٠

¡Oh, creyentes! Tengan paciencia, perseverancia, defiéndanse y tengan temor de Dios, que así tendrán éxito!

Distintos tipos de paciencia

Hay al menos tres tipos de paciencia:

  1. Paciencia en controlarse de cometer el pecado,
  2. Paciencia en las calamidades,
  3. Paciencia en el culto religioso y/o servicio en el camino de ALLAH swt.

Sin lugar a dudas; rendir culto religioso, requiere perseverancia y paciencia, y no habría por el momento (en este corto espacio) necesidad de adentrarnos en más detalles sobre  este tipo de paciencia. Sin embargo, vale la pena explicar la paciencia, en términos de controlarse en el momento de cometer el pecado, y la paciencia ante las calamidades.

Paciencia en términos de controlarse en el momento de cometer el pecado, se refiere al hecho de que en el momento en el que el sirvo se vea tentado a realizar un acto pecaminoso (como mentir) se diga: aléjate de él, se fuerte, ya pasara y encontraras la paz. Éste control frente al pecado, ayuda a la redención. Éste retraso ayuda a que la situación cambie  y  que  nuevas condiciones se formen, y quizás uno deje de pecar.

Paciencia ante las calamidades, se refiere a tener espera en la pobreza y situaciones semejantes en las que uno ha de tolerar condiciones de vida difíciles por un largo periodo, y no encaminarse o dejarse tentar por lo ilícito para querer resolver la calamidad o dificultad que se está padeciendo. Hemos de aceptar que los individuos que con   dichas condiciones viven durante un gran periodo de  tiempo,  quizás han de ser más pacientes que los mártires, ya que los mártires sufren las condiciones adversas tan solo una vez.

La vida sencilla del profeta

Un día el profeta (PB) estaba acostado en una estera tejida de hojas de palmera, mientras una parte de su cuerpo estaba en la tierra. Asimismo su almohadilla estaba realizada de fibras de palmera. Un individuo le dijo: ¡Oh Muhammad! ¡Oh enviado de Dios! los reyes de Irán y Roma, se reposan en camas hechas de oro y alfombras de seda. Sin embargo, siendo usted el amado enviado de Dios y el mejor de los seres humanos se acuesta en ésta estera y en la tierra. El noble profeta le contestó:

اولئک قوم عجلت طیباتهم و هی وشکه الانقطاع و انها اخرت لنا طیباتنا.

Aquellos son hombres que sus delicias se les ha dado en ésta vida, y las delicias mundanas son efímeras; y hay delicias que se nos han guardado en el más allá, y aquellas son duraderas.

Extraído del libro: Los Resplandores de La Salvación.

Autor:  Abdulkarim Shamshiri

Traducción :  Marjan Jafari Roshan

Corrección del texto al español:  Jose Luis z Alvez (Adam Díaz Alves), equipo de trabajo islamalfayer.com, y Juan López peris.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s