La Alabanza sea para Al·lah, Único, sin asociados,

Creador de los Cielos y la Tierra,

Originador de todos los seres…

Testifico que no hay divinidad sino Dios,

Quien escucha las súplicas, Quien es digno de adoración,

   Quien duplica las recompensas…

Y testifico que Muhammad es Su siervo y Mensajero,

A quien envió con la guía para toda la humanidad…

¡Dios nuestro! Bendícelo a él y a su purificada familia,

quienes son como el Arca de Noé,

quien se embarca en ella se salva, y quien se aleja de ella se ahoga.

«Mas cuando estés embarcado, junto con quienes estén contigo, di:

“¡Alabado sea Dios, que nos ha librado de los opresores!”»[1]

Cuando el ser humano reflexiona en el mundo que le rodea y las maravillas y portentos que contiene, surgen para él preguntas que trata de responder. Entre esas preguntas se encuentran las siguientes:

  1. ¿Cuál es el origen del ser humano?
  2. ¿Acaso este mundo tiene un Creador? ¿Cómo es?
  3. ¿Cuál es el propósito de la creación del ser humano y del resto de las cosas existentes?
  4. ¿Acaso es la muerte el exterminio absoluto del ser humano? ¿o es que la vida continúa en una forma diferente?Los sabios e investigadores musulmanes han explicado esas creencias y han ofrecido argumentos para respaldarlas, denominándose a la ciencia que se ocupa de ello Kalâm o Teología Islámica.
  5. La ciencia del Kalâm surgió entre los musulmanes por una serie de causas que clasificamos dentro de dos factores principales, uno “interno” y el otro “externo”.
  6. Estos cuestionamientos y otros similares requieren una respuesta. Ha habido personas que se han presentado como profetas de Dios y que han dado respuestas que han resultado en gran medida convincentes para gran parte de la humanidad, incluidos grandes pensadores, científicos y luminarias del conocimiento a lo largo de la historia, lo cual nos hace concluir que vale la pena, por lo menos analizar tales respuestas que se brindan en el marco de las creencias de la religión.

El factor interno:

Este factor tiene dos componentes esenciales: El Libro Sagrado y la Tradición.

El Sagrado Corán nos enseña los conceptos generales de la cosmovisión del Islam, el origen de la existencia, su propósito y las vías de su concreción, y finalmente su destino final. Por ello, el Libro Sagrado conforma el punto de partida de la ciencia del Kalâm, y es al mismo al que se refieren en primer lugar los sabios musulmanes al expresarse sobre el tema. El Sagrado Corán contiene indicaciones filosóficas y argumentaciones basadas en criterios lógicos, lo cual está claramente manifestado en sus aleyas o bien a través de lo que implica el contenido de las mismas.

Por ejemplo, el teólogo musulmán encuentra en él claramente y sin ningún tipo de ambigüedad el concepto del tawhîd o Unicidad de Dios. Así también el Corán expone con argumentos la idea del Retorno y la vida en el Más Allá, y nos relata acerca de los profetas anteriores y sus argumentaciones y discusiones ideológicas con sus oponentes y los obcecados de entre sus  contemporáneos. Asimismo el Sagrado Corán se manifiesta acerca del ser humano, sus acciones y destino.

La Sunnah o Tradición, esto es, los dichos, acciones y aprobaciones tácitas del Profeta del Islam (BP), detalla esos conceptos generales expresados en el Sagrado Corán, y en lo que se refiere a la ciencia de Kalâm nos encontramos con expresiones concretas en la forma de orientaciones y réplicas que el Profeta (BP) hacía a los politeístas, y discusiones que mantuvo con la Gente de la Escritura (esto es, los judíos y los cristianos). Por ejemplo, el Islam señala que la suya es la última Revelación celestial y que abroga las anteriores, a lo cual los judíos, al negar tanto la profecía de Jesús (P) como la de Muhammad (BP) respondieron que la abrogación implicaría en Dios el badâ’, o sea, un cambio de parecer al manifestársele algo que antes le hubiera estado oculto. A esto se respondió que ello no implicaba el badâ’ para Dios, puesto que es imposible que a Él se le manifieste algo que haya estado oculto, sino que implica que al cambiar las circunstancias, Él pone de manifiesto algo que para las personas estaba oculto.

Otro ejemplo es el debate que el Mensajero de Dios –que las bendiciones y la paz sean con él y su purificada descendencia- mantuvo con los cristianos de Naÿrân, quienes argumentaron la divinidad del Mesías (P) diciendo: “¿Acaso alguna vez has visto un hijo que nazca sin padre?”, a lo que el Profeta (BP) respondió: “El caso de Jesús es como el de Adán quien fue creado sin padre ni madre, por lo cual no es más sorprendente”.[2]

Es lamentable que quienes se hicieran del poder después del fallecimiento del Mensajero de Dios (BP) implantaran la prohibición de la escritura de los hadices o dichos del Profeta (BP) al tiempo que permitieron a los seguidores del Libro, convertidos al Islam (como los judíos Ka‘b Al-Ahbâr y Wahab Ibn Munabbih, el cristiano Tamîm Ad-Dârî y otros), narrar historias de la Torá en la misma corte del califato, pues ello motivó que se perdieran muchas de sus explicaciones y aclaraciones y a la vez surgieran las narraciones infiltradas que hoy los expertos denominan “isra’ilîiat” y que transmiten conceptos ajenos al Islam, como la semejanza de Dios a las criaturas, desobediencias de los profetas, etc.

A pesar de que tal prohibición duró siglo y medio, los shiítas o seguidores de Ahl-ul Bait (P) -la gente de la casa del Profeta (BP)- al no acatarla, pudieron conservar gran parte de ese rico y puro legado del Profeta (BP) que sirvió para el desarrollo del Kalâm shiíta en el primer siglo de la hégira.

La legitimidad de los dichos y disertaciones de los Imames de Ahl-ul Bait (P):

Dijo el Mensajero de Dios (BP):

« إني تارك فيكم ما إن تمسكتم به لن تضلوا بعدي : كتاب الله حبل ممدود من السماء إلى الأرض ، وعترتي أهل بيتي ، ولن يفترقا حتى يردا علي الحوض ، فانظروا كيف تخلفوني فيهما »

“Dejo entre vosotros aquello a lo que si os aferráis no os desviaréis después de mí: el Libro de Al·lah, el cual es un cordel que se extiende desde el cielo hacia la Tierra, y mi descendencia, la Gente de mi Casa (Ahl-ul Bait). Ciertamente que no se separarán uno del otro hasta que retornen a mí en el Haud (la Fuente del Paraíso). Así que, observad como tratáis a ambos en mi ausencia”.[3]

 

« ألا إن مثل أهل بيتي فيكم مثل سفينة نوح ، من ركبها نجا ومن تخلف عنها غرق »

“Sabed que la Gente de mi Casa (Ahl-ul Bait) son en relación a vosotros como el Arca de Noé, quien se embarca en ella se salva y quien se aleja de la misma se ahoga”.[4]

 

« النجوم أمان لأهل الأرض من الغرق ، وأهل بيتي أمان لأمتي من الاختلاف ( في الدين ) فإذا خالفتها قبيلة من العرب ( يعني في أحكام الله عز وجل ) اختلفوا فصاروا حزب إبليس »

“Las estrellas protegen a los habitantes de la Tierra de ahogarse, y mi Ahl-ul Bait son los protectores de mi comunidad contra la discordia (en los asuntos de la religión). Por lo tanto, si un grupo de entre los árabes se opone a Ahl-ul Bait (es decir, en lo referente a los Mandatos de Dios, Poderoso e Imponente), se habrá dividido y se habrá convertido en partidario de Satanás”.[5]

Así, el gran Profeta (BP) nos presenta a Ahl-ul Bait (P) como el eje de referencia ante las discrepancias, como ligados al Sagrado Corán de una manera inseparable, y como los guías que iluminan el sendero de la verdad, y por ello, los seguidores de Ahl-ul Bait (P) se han beneficiado de sus orientaciones en las diferentes materias entre las que se cuenta la Ciencia del Kalâm.

El segundo factor

Así como el Sagrado Corán y la Tradición motivaron la manifestación de la Ciencia del Kalâm entre los musulmanes, los encuentros y roces con las demás culturas desempeñaron un papel fundamental en el desarrollo de la misma. Ello provocó un empuje cultural que hizo florecer las ciencias islámicas en un periodo relativamente corto. Si no hubiera sido por esa pugna de ideologías no hubieran germinado esas semillas puras latentes en el Libro Sagrado y la Tradición.

En primer lugar, muchos de los pueblos que ingresaban a la gran nación del Islam, poseían cultura, artes, literatura y ciencias, e incluso conceptos filosóficos y teológicos que el Islam no profesa.

En segundo lugar, muchos de los prisioneros de guerra que eran llevados a las capitales del mundo islámico traían consigo sus ideas y creencias contrarias al Islam.

En tercer lugar, el llamado “movimiento de traducción” llevado a cabo en la época del califa Al-Ma’mûn, en el cual se tradujeron al árabe textos bizantinos, griegos y persas, fueron dispuestos, sin el debido control y antes de ser comentados desde la perspectiva islámica, al alcance de las masas que nunca se habían enfrentado a tales temas.

Resumiendo, el Libro Sagrado y la Tradición conforman el punto de partida real de la Ciencia del Kalâm, y los roces con otras culturas motivaron que se plantearan nuevos temas y cuestiones y consecuentemente, que dicha Ciencia se desarrollara y floreciera.

[1] Al-Mu’minûn; 23: 28.

[2] Aal ‘Imrân; 3: 59.

[3] Narrado en Sahîh At-Tirmîdhî, transmitido por Zaid ibn Arqam. Es el Hadîz Nº 874 de entre las tradiciones tomadas de Kanz Al-‘Ummâl, t. 1, p. 44.

[4] Al-Mustadrak, por Al-Hâkim Al-Haskânî, t. 3, p. 151, una tradición transmitida a través de fuentes auténticas de Abu Dharr -que Al·lah esté complacido con él.

[5] Al-Mustadrak por Al-Hâkim Al-Haskânî, t. 3, p. 149, refiriéndolo a Ibn ‘Abbâs, con el comentario de que ésta es una tradición clasificada como muy confiable a pesar de no haber sido narrada por los dos Sheij, Muslim y Bujârî.

 

  • Extraído del libro “La Doctrina del Islam Shi´ah (Manshure Aqaiede Imamiah)”, AiatuL-LAH Ya´far Subhani,
  • Traducción al Español:  Huyyatulislam Feisal Morhell

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