El maravilloso efecto de las aleyas del Sagrado Corán

Asa’d era uno de los comerciantes de Yemen, y fue a Mekka para vender su mercancía, Los paganos de Mekka lo rodearon y le dijeron, si deseas hacer el peregrinaje a la Kaaba, tapa tus oídos, y evita tener cualquier contacto con Muhammad, quien se sienta en la sitial de Abraham, y recita el Corán, ya que en sus palabras hay un secreto que si lo oyes, te puede atraer, y dejaras de tener poder. Es posible que su magia te afecte, y te inclines hacia él.

Un día Asad, se acercó a la sagrada Kaaba y mientras hacia el peregrinaje con temor y los oídos tapados, su mirada encontró al profeta Muhammad (la bendición de ALLAH swt sea con él y su Ahlulbait), hizo una pausa, y pensó que aunque ellos le habían advertido en cuanto a tener contacto con este profeta, tenía que contactarlo. Pues si la gente de su pueblo le preguntaban sobre el profeta recién designado, no sabría que decir. Era Conveniente pues conocerlo y preguntarle sobre sus planes.

Él se acercó temblando al profeta Muhammad y destapó sus oídos para poder oír sus palabras, y le pidió que le explicara su invitación a esta nueva religión. El noble profeta, le recitó la aleyas 151 y 152 del capítulo de An’am , las cuales explican los principios del islám. El hecho de oír dichas aleyas, llevó a As’ad a tener tal turbulencia interna, que tendió la mano derecha al profeta y manifestó su fe y se fue y le pidió al profeta que enviara una persona a Yemen para difundir la religión del Islam. Dichas aleyas contenían los siguientes temas:

1. No debéis asociarle nada a Allah. (Ni en creencia, ni en los actos).

2.Seréis benevolentes con vuestros padres.

3. No mataréis a vuestros hijos por temor a la pobreza, Nosotros (Allah) Nos encargamos de vuestro sustento y el de ellos.

4. No debéis acercaros al pecado, tanto en público como en privado.

5. No mataréis a nadie que Allah prohibió matar, salvo que sea en justo derecho. Esto es lo que os ha ordenado para que razonéis.

6. No os apropiaréis de los bienes del huérfano si no es para su propio beneficio [del huérfano] (solo con el objetivo de administrarlos adecuadamente).

7. Mediréis y pesaréis lo que vendéis con equidad. No imponemos a nadie una carga mayor de la que puede soportar.

8. Cuando habléis [para declarar o decir algo] deberéis ser justos, aunque sea en contra de un pariente.

9. Cumpliréis vuestro compromiso con Allah.

Esto es lo que os ha ordenado para que lo tengáis presente.

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Palabra divina

Quiero regalarles una frase bella. Dios poderoso, aquel al que todos le suplican, dice: yo trato a mis siervos, como si solo tuviese este siervo, pero mis siervos me tratan, como si tuviesen a muchos otros menos a mí. Imam Ali (P), en sus prosternaciones decía:

Dios mío, hazme saborear la dulzura de suplicarte.
Dios mío, hazme saborear el sabor de tu perdón.
Dios mío, permíteme mirar tu cara preciosa.

Dios altísimo, no tiene cuerpo físico, que se muestre. En esta preciosa súplica de Imam Ali (P), se ocultan verdades que hemos de entender. Decimos: Dios nuestro!, permítenos estar entre tus amigos, para que entendamos tu sabiduría , y nos acerquemos a ti.

 

 

 

Extraído del libro: Los Resplandores de La Salvación.

Autor:  Abdulkarim Shamshiri

Traducción :  Marjan Jafari Roshan

Corrección del texto al español:  Jose Luis z Alvez (Adam Díaz Alves), equipo de trabajo islamalfayer.com, y Juan López peris.

 

 

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