LA INTELIGENCIA Y LA GENIALIDAD

Extraído del Libro “La Vida del Imam Hasan (as)

Ayatolá Baquir Sharif al-Qarashi

Sin duda la educación correcta juega un papel importante en la formación del niño y en el desarrollo de sus facultades mentales. Del mismo modo, la conducta de los padres tiene un gran efecto en el desarrollo de la inteligencia de sus hijos y en el comportamiento en general. Todos estos elementos vitales estuvieron disponibles para al-Hasan (a.s.) durante su infancia. El Profeta (P) fue cuidadoso con la educación de su nieto y le transmitió sus nobles cualidades, el Imam Alí, el comandante de los Creyentes (a.s.) le suministró sus máximos ideales y Fátima, la líder de todas las mujeres sembró en su hijo virtud y perfección. Como resultado, la infancia de al-Hasan llegó a ser un modelo de perfección humana, título de alteza y perfeccionamiento y símbolo de inteligencia y sabiduría.

Algunos psicólogos creen que el niño imita en gran medida a otros en los hábitos, cualidades mentales y morales, en la actitud general que se tiene hacia los demás, en el punto de vista a través del cual él se reflexiona sobre la vida o el trabajo. A veces la imitación es consciente y deliberada, sin embargo, en la mayoría de los casos, es inconsciente. Así que cuando el niño imita a las personas educadas seguirá su ética y sentimientos. En primer lugar, este efecto es una imitación, pero rápidamente se convierte en un hábito y el hábito es una segunda naturaleza. La imitación es una de las dos maneras a través de las cuales se adquieren cualidades personales y se forman los hábitos.[1]

Según esta opinión, el Imam al-Hasan (a.s.) fue privilegiado en cuanto a sus cualidades mentales y morales pues creció en la Casa de la Revelación y fue educado en la Escuela del Monoteísmo. Por otra parte, veía a su abuelo, la persona más perfecta del mundo edificar la justicia, la virtud y la perfección. El profeta cubrió a la gente con sus nobles rasgos morales y los unió en torno a la palabra de la Unidad (de Al-lah). Eso dejó una impresión en al-Hasan y éste siguió las hazañas de su abuelo asesorando y orientando a la gente. Cierto día en su infancia al-Hasan y al-Husein (a.s.) pasaron cerca de un anciano. El anciano no podía realizar bien el ritual de la ablución, por lo que su alma elevada y su amabilidad no les permitieron dejar a este hombre ignorando como realizarla de la manera correcta. Tuvieron una disputa informal y se dijeron el uno al otro: “¡Tu no realizas bien la ablución!” Luego con calma volvieron hacia el anciano y lo designaron como árbitro entre ellos. Ellos le dijeron: “Oh Sheikh, cada uno de nosotros va a realizar la ablución ante usted y usted decide cuál de las dos es la mejor ablución.

Ellos la realizaron delante de él y el anciano prestó atención, fue así como se percató de su error sin enfadarse y entonces les dijo: “Mis señores, ambos realizan bien la ablución. Sin embargo, soy un viejo ignorante. No realizo bien la ablución. Lo he aprendido de ustedes y me arrepiento ante ustedes””[2]

Este hecho nos muestra claramente que el Profeta (P) guio la comunidad con sus atributos morales. De esta manera dejó un efecto en a al-Hasan (a.s.) durante su infancia al mismo tiempo que se iban formando sus cualidades y naturaleza.

Algunos psicólogos creen que la conducta se hereda, que tiene un efecto importante en la formación ética del hombre y que no es menos importante que la imitación. Heksil dice: “Todos los efectos y cualidades del ser pertenecen a la herencia o el medio ambiente. La formación hereditaria determina los límites de lo que es posible. Y el entorno determina que esta posibilidad se logre. Por lo tanto, la formación hereditaria es simplemente la capacidad de reaccionar ante cualquier entorno de un modo especial”

Algunos expertos dicen: “Todo el mundo esconde en su interior potencialidades heredadas, pero la manifestación de cada uno depende de las circunstancias que rodean estas fuerzas durante su crecimiento”.

El Imam Al-Hasan (a.s.) heredó las fuerzas espirituales y la gran riqueza reformadora de su abuelo (P). Además, el entorno sano, su familia y los musulmanes buenos influyeron en él. Heredó una inteligencia y reflexión de alto nivel que nadie antes había alcanzado. Los narradores hablan de su precoz ingenio, dicen: “Al-Hasan memorizaba todas las cosas que leía. Asistía a las reuniones de su abuelo (P) y memorizaba lo que era revelado, luego se dirigía a su madre y le contaba al respecto, ella le informó esto al Imam Alí (a.s.), el se sorprendió y le preguntó:

“¿De dónde has traído esta (revelación)?”

“¡De tu hijo, al-Hasan!”

El Imam Alí (a.s.) se escondió en un rincón de la casa para poder escuchar a su hijo. Habitualmente al-Hasan llegaba y le contaba a su madre acerca de las aleyas de la revelación que había memorizado. No podía hablar bien, así que su madre le preguntó: “¿Oh, mi pequeño hijo, ¿por qué no puedes hablar?”

“Madre, no te asombres de lo que me ha sucedido”, dijo al-Hasan, “Ya que el Altísimo (Dios) me cuida”.[3]

Esta actitud es una prueba de la gran inteligencia de al-Hasan, por medio de la cual veía cosas lejanas y desconocidas.

Su memorización de las narraciones

Aunque al-Hasan (a.s.) a la edad de cuatro años memorizó muchas narraciones las cuales escuchaba de su abuelo (P) vamos a mencionar algunas de estas relatadas por él mismo:

  1. Dijo: “El Mensajero de Al-lah (P) me enseñó algunas palabras para pronunciar durante la oración de al-Witr:

اللهم، اهدني فيمن هديت، وعافني فيمن عافيت، وتولني فيمن توليت، وبارك لي فيما اعطيت، وقنى شر ما قضيت، فانك تقضى ولا يقضى عليك، وإنه لا يذل من واليت، تباركت ربنا وتعاليت

‘Oh Dios, guíame por medio de quien Tú has guiado. Hazme el bien a través de quien Tú le has hecho el bien. Cuídame a través de quien Tú cuidas. Bendice lo que me has dado. Protégeme del mal de lo que Tú has decretado. Ciertamente que tú decretas y nadie decreta contra ti. Aquel a quien Tú apoyas no será humillado. Bendito y Altísimo Tú eres, oh Señor”[4]

  1. Umar ibn Ma’mun narró lo siguiente:

سمعت الحسن بن علي (ع) يقول : ( من صلى صلاة الغداة، فجلس في مصلاه حتى تطلع الشمس كان له حجاب من النار، أو قال : ستر من النار

“He escuchado al-Hasan, hijo de Alí (a.s.) decir: ‘El que ofrece la oración de la mañana y permanece sentado en su lugar de oración hasta que salga el sol tendrá un velo que lo protegerá del fuego’ o dijo: Una cortina que lo protegerá del fuego”.[5]

  1. Uno de sus compañeros le preguntó:

ما تذكر من رسول الله (ص)؟ فقال (ع) : أخذت تمرة من تمر الصدقة، فتركتها في فمي فنزعها بلعابها، فقيل يا رسول الله، ما كان عليك من هذه التمرة، قال إنا آل محمد لا تحل لنا الصدقة

“¿Que recuerdas del Mensajero de Al-lah?” Él respondió: “Tomé un dátil dado como limosna y lo introduje en mi boca. Él (el profeta) lo sacó de mi boca. Entonces le pregunte: “¿Qué pasa con este dátil?” Él[6] respondió: “No es lícito para nosotros, la familia de Muhammad tomar algo dado como limosna.

  1. Se le preguntó acerca de lo que escuchó del Mensajero de Al-lah (P) y respondió:

سمعته يقول لرجل : دع ما يريبك إلى ما لا يريبك، فان الشر ريبة والخير طمأنينة

“Escuché decirle a un hombre:” ‘Abandona todo aquello que te llena de dudas por aquello que no te haga dudar. Esto es así porque el mal es sospecha y lo bueno es tranquilidad’”.[7]

  1. Él Imam al-Hasan (a.s.) le relató a sus compañeros acerca de la ética y el comportamiento de su abuelo el Profeta (P). Les dijo:

كان رسول الله (ص) إذا سأله أحد حاجة لم يرده إلا بها أو بميسور من القول

“Cuando alguien le pedía al Mensajero de Al-lah (P) que le facilitara su necesidad, éste le respondía dándole o con algunas palabras alentadoras”.

  1. Dijo: “Escuché al Mensajero de Al-lah (P) decir: “Llamen al Líder de los árabes (Imam Alí)” entonces Āisha le preguntó: “¿No eres el Líder de los árabes?” “Yo soy el Líder de los hijos de Adán”, contestó, “y Alí es el Líder de los árabes” El Imam Alí fue convocado, cuando estuvo frente a él mandó a llamar a los Ansār y cuando éstos llegaron les dijo: “¡Oh gentes de Ansār, les voy a mostrar algo, si siguen esto nunca se van a extraviar?” “Sí, Oh mensajero de Al-lah (P)” le respondieron. Así que dijo: “Este es Alí, por lo tanto, ámenlo por el amor que me tienen y hónrenlo en aras de honrarme. Es Gabriel quien me ha informado de parte de Al-lah, el Grande y Todopoderoso lo que les he dicho”.[8]

Los juristas y gente de la narración transmitieron muchas narraciones que al-Hasan (a.s.) escuchó del Mensajero de Al-lah (P) sobre los preceptos de la ley islámica. Todas estas narraciones son pruebas de la inteligencia y conocimiento de al-Hasan. Si alguien analiza cuidadosamente la infancia de al-Hasan se admirará porque su infancia estuvo llena de signos de perfección, virtud, inteligencia y de una educación elevada que nadie poseía.


traducido por Sheikh Abdul Karim Orobio.

[1] Mandir, Psicología en la Vida.

[2] Bihar al-Anwar, vol. 10, p. 89.

[3] Ibn Shahrashub, al-Manāqib, vol. 2, p. 148. Bihar al-Anwar, vol. 10, p. 93.

[4] Al-Tirmidhi, Sahih, vol. 1, p. 93. Asākir Ibn ‘Tarij, vol. 1, p. 20. Al-Hakim, Mustadrak, vol. 3, p. 172.

[5] Usd al-Ghaba, vol. 2, p. 11.

[6] Ibíd. Se prohíbe a los de Ahlul Bayt tomar las limosnas obligatorias como Zakat y Zakat al-Fitra, y no las limosnas permisibles.

[7] Al-Ya’qubi, Tarij, vol. 2, p. 20. En su libro al-Musnad, vol. 1, p. 200, Ahmed ha mencionado: “Él (al-Hasan), la paz sea con él, dijo:” Oí al Mensajero de Al-lah (P) decir: ‘Deja aquello que te llena de dudas por lo que no te llena de duda, porque que la veracidad es tranquilidad y la sospecha es mentira”

[8] El Sheikh Muhammad al-Habibul-lah Shanqiti, Hayat Ali ibn Abi Talib, p. 83. En su libro al-Tasawuf al-Islami, vol. 1, p. 274, el Dr. Zaki Mubarak explica las críticas a la fe de los sufíes en el líder de los profetas, Muhammad (P), dice: “Es un acto de bien decir que los sufíes con respecto a este exceso se apoyan en la narración: “Soy el líder de los profetas”, pero los eruditos dudan de esta. En su libro titulado Kashf al-Khafa ‘wa al-Iltibas’ amma ishtihra Mina al-ahadiz ‘alā Alsunat alā, al-‘ Ayluni dice que al-Hasan ibn Alí narró bajo la autoridad del Profeta (P) quien dijo: ‘Llamen al líder de los árabes’ y con estas palabras se refería a Alí. Entonces Aisha le preguntó: “¿No eres tu el líder de los árabes?” Y él respondió: ‘Yo soy el líder de los hijos de Adán, y Ali es el líder de los árabes.

 

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